Publicado en Conexión, Cononcerse a uno mismo, Relaciones personales, Sin categoría, Transformación

El arroyo

El arroyo fluye sin descanso a cada segundo, aportando su humedad al suelo, al cielo en pequeñas cantidades, a la boca de aquellos pequeños y grandes seres que lo necesitan como medio de vida o como alimento líquido. El arroyo da forma , marca cicatrices en el suelo, formando su propio camino a lo largo de los años y, de la misma forma que existe, en algún momento de su existencia, puede desaparecer.

Pero mientras existe, sigue haciendo una y otra vez lo ha realizado desde que fue una pequeño hilo de gotas continuas. Nuestra vida es similar. Desde que nacemos, desde que somos un pequeño hilo de vida, vamos creciendo y, al mismo tiempo, aportamos a todo lo que nos rodea: alegría, amor, respeto, protección, cariño, tantA positividad que nos constaría reducirlo todo a palabras.

Por eso, cuando crecemos y empezamos a ser conscientes de nuestra propia personalidad y diferencia respecto a otra persona, debemos trabajar y profundizar en lo positivo, en lo mejor de nosotros  y trasmitirlo, como el arroyo, a los demás, sin esperar nada más que lo mejor de los demás.

Nunca dejes de fluir.

© Metodo Estanislao

Música: Musicoterapia

Autor:

Siento que podemos encontrar lo mejor en cada uno de nosotros. Creo que nuestro camino vital se alimenta de aquello positivo que hayamos sembrado en él y vuelve a nosotros para completarnos hasta que ese mismo camino termina. Abrazos positivos.

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