Publicado en Cononcerse a uno mismo, Consciencia, Crecimiento Interior, decisiones, Etapas de la vida, Experiencia, Relaciones personales, Sentimientos, Transformación, Vivencias

Cruces

Hay un momento en tu vida en el que las cruces van apareciendo más a menudo de lo que uno desearía y lo peor es que son de personas más o menos cercanas, más o menos importantes para ti. Es en esos momentos en los que somos conscientes de nuestra propia vulnerabilidad y que, como ocurrirá antes o después, una de esas cruces será la de uno mismo.

Cada piel es única y cada centímetro de ella acumula pequeñas cicatrices, emociones, deseos, todo aquello que aprendimos, lo que hemos deseado olvidar y no se va nunca, cada beso dado, todo el amor volcado en otro cuerpo y en otras pieles, lo dado y lo recibido…

Todas nuestras experiencias vitales se acumulan a través del tiempo en nuestro camino vital, a través del cual, desde que nacemos, creamos lazos con todo tipo de personas, emociones, deseos, ideales, culturas, conocimiento, espacios, momentos de todo tipo, etc.

Hay muchas maneras de entender esta imagen de las cruces. Para mí es la de la certeza de que nuestro camino tiene un comienzo y un final y lo importante es lo que hacemos desde que lo iniciamos hasta que lo terminamos, con sus errores, fracasos, éxitos, aciertos… Todo es parte de uno porque todo nos hace ser quienes somos ahora, en este momento y nos da herramientas para avanzar hacia ese futuro o final más o menos cercano.

Mi camino no sé como será de largo, de fácil o complicado, de hermoso o abrupto, de delicado o con pequeñas durezas. No me importa. Lo que tengo claro es que no tengo miedo a terminar de recorrerlo; ya no.

No lo tengas tú nunca.

Abrazos positivos.

Alejandro Guillán

El método Estanislao.

Música: Relax Night and Day – Beautiful Nature & Sounds

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Humo

El humo tiene una habilidad especial y es la capacidad de distorsionar la realidad que tenemos delante, pero no por completo. Así, aquello que reconocemos, que conocemos y que recordamos sin equívoco alguno, al haber humo sentimos que dudamos, que aquello que nuestro ojos ven puede que no sea cierto y lo conocido casi creemos que puede ser un sueño o algo irreal.

En cuanto desaparece, la certeza vuelve y todo está en su sitio… o eso creemos.

El humo, en nosotros, es aquello que distorsiona nuestro mundo, que nos desequilibra y que nos aparta de un camino que habíamos empezado de manera segura y nítida.

Cuando el humo nos rodea o se acerca, lo que debemos es alejarnos de él lo suficiente para poder ver una salida desde una zona despejada, debemos evitarlo y, cuando pasa, dejar que desaparezca. Es decir, todo aquello que sea negativo para nosotros, nos impida avanzar y, sobre todo, anule nuestro camino, debemos apartarlo y aprender del porqué de lo sucedido. Es ese aprendizaje lo que nos ayudará a seguir con mayor consciencia y, sobre todo, con mayor claridad a la hora de dar el siguiente paso.

Abrazos positivos.

© Método Estanislao

Música: Lounge Music