Publicado en Cononcerse a uno mismo, Consciencia, Crecimiento Interior, Fuerza interior, Sentimientos, Transformación

La lámpara de la mesilla de noche

Antes de acostarnos en la cama, la mayoría de nosotros tenemos la costumbre de encender la lámpara de la mesilla de noche y quedarnos unos minutos con ella encendida, ya sea para pensar, leer unas páginas de un libro o simplemente estar con ella así.

Lo hacemos porque ese pequeño punto de luz, durante el tiempo que permanece encendido, es nuestro universo personal, ahuyenta los demonios, los miedos, nos centra en aquello que haremos en ese tiempo que alargamos el momento de dormir, nos aísla de todo aquello que nos afecta durante el resto del día, nos ayuda a tomar decisiones en nuestro camino.

Por eso es tan importante tener un tiempo para nosotros, en los que nada pueda distraernos de aquello que necesitamos interiorizar, pensar, hablar con nosotros mismos o decidir.

Cada vez que la luz de la lámpara se encienda tiene que ser nuestro tiempo, nuestro pequeño mundo y el momento para parar, desconectar y pensar en lo mejor para nosotros y en aquello que nos aporte positividad en nuestra vida y camino.

Abrazos positivos.

Alejandro Guillán.

El método Estanislao

Música: Bossanova diletant