Publicado en Crecimiento Interior, decisiones, Etapas de la vida, Relaciones personales, Vivencias

Las llaves

Hay muchos tipos de llaves de diferentes tamaños, formas y surcos, pero si nos ceñimos a lo importante, todas tienen la misma función: hacer girar el mecanismo de la cerradura y, por extensión, abrir algo, ya sea una puerta, un acceso, etc.

Es decir, una llave da acceso a algo cerrado, oculto, prohibido, vetado, misterioso. Ese algo nos puede sorprender, aterrar, dar miedo, hacernos feliz, ricos, provocar el llanto, dejarnos indiferentes, descubrir un misterio.

Cada persona que se cruza en nuestro camino vital es, en principio, alguien que del que no sabemos nada y para conocerlo, descubrirlo, tenemos que encontrar la llave que se ajuste a su cerradura e ir girándola para abrir, poco a poco, su interior. Una vez abierta, debemos dejar que esa misma persona nos invita a entrar.

No hay una llave maestra para los seres humanos. Por eso no debemos no caer en el error de pensar que a todos aquellos que conocemos, y conozcamos, hay que acercarse de la misma manera.

Guarda bien tus llaves, pero úsalas mejor y de la manera correcta con quién decide entrar en tu vida, o a quien dejas hacerlo, a la vez que tú te acercas. Seguro que tu vida será más rica y positiva.

Abrazos positivos

Alejandro Guillán

Música: Beautiful Relaxing Music

El método Estanislao