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Empedrado

Cuando caminamos por una calle, cuyo suelo está empedrado, tenemos que ser conscientes de varias ideas.

Por un lado, éstas suelen estar en el Casco Viejo de una localidad, lo que implica historia. También que muchos, antes que nosotros, han pisado ese mismo suelo en todo tipo de situaciones, momentos del día a día, con diversas compañías, etcétera.

Es decir, algo inerte es también parte de una vida que pasa sobre ella, de su calor y su frío, pero esta, solo o cubierto de pies.

Además, el empedrado se adapta, pulido por años y años de pasos, a una sociedad y se hace, en silencio, parte de la misma. No podemos entender la historia de una localidad, una ciudad, sin sus calles y sus empedrados.

No es fácil dejar huella sobre un suelo empedrado, pero con tiempo es posible. Es complicado, difícil, encontrar tu camino, pero con constancia se puede. No importa lo duro que sea la senda, lo empedrado que esté, cada paso es uno menos hacia lo que uno quiere.

Cada esfuerzo te hace más fuerte, cada piedra asienta tu camino.

Abrazos positivos.

© Método Estanislao

Música: Musicaterapia