Publicado en belleza, Crecimiento Interior, Relaciones personales, Sentimientos, Transformación

Arrancar una flor

La belleza de una flor, para la mayoría de las personas está en la imagen de sus pétalos abiertos, mostrando en todo su esplendor la intensidad de sus colores y la forma de los propios pétalos en combinación con los matices del verde de sus hojas, tallos y otros tonos que pueda tener.

Sin embargo, toda esta belleza es efímera y dura lo que tarda en marchitarse por haber sido cortada de la planta que la alimentaba.

Arrancar una flor es obligarla a que muestre su belleza un instante, para luego tirarla porque pierde su color y está destinada a morir. Sin más.

En una flor, su belleza está en ver como germina la planta, crece, ver como el capullo asoma y, finalmente, emerge la flor, con todos sus matices de color y, poco a poco, más rápido o durante algo más de tiempo, va perdiendo estos, los pétalos van cayendo, las semillas se las lleva el viento o van pegadas sobre una abeja y poliniza otras plantas para que, al año siguiente podamos disfrutar de este mismo ciclo como si fuera un ritual.

Para las personas que amamos, queremos, es lo mismo. Si las arrancamos de lo que son, se mueren ante nuestros ojos. Si las dejamos libres y las acompañamos, creciendo juntos, podremos admirar y disfrutar de toda su belleza, siendo correspondidos por ellas.

Ama, cuida y protege siempre lo que ames.

Abrazos positivos.

© Método Estanislao

Música: Papo Reto Paula Donegá

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La cerveza

Cuando a uno le sirven una cerveza, frente a una copa se encuentra una parte superior de espuma y una inferior de líquido en una gama de colores que puede ir del trigueño más amarillo a oscuro más tostado. Pero esto, tras verlo, no es más que una primera impresión porque, a la hora beberlo, ahí empieza una abanico ilimitado de matices.

Las personas, cada uno de nosotros, somos como una cerveza. Físicamente somos lo que se ve. En lo que la cerveza es la espuma y el líquido, en nuestro caso somos un físico y una manera de ser distinta cada uno de los que existimos.

Pero como la cerveza, en cuanto tenemos la espuma y el líquido en boca notaremos muchos matices en función del tipo de cerveza y los ingredientes que se hayan utilizado para crearla. Y como cada cerveza es única y con matices distintos, las personas también tenemos caracteres y formas de ser diferentes y compatibles, o no, con otras personas. Así es como se crean las relaciones sociales. Todo es cuestión de probar.

Que una relación no funcione no quiere decir que no vayas a encontrar otra que sí lo haga, sea del tipo que sea. Sólo tienes que probar.

¿Tomas una cerveza?

Abrazos positivos.

© Método Estanislao

Música: Soothing Relaxation

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El cocido gallego

Cuando uno hace un cocido gallego, lo primero de lo que hay que ocuparse es de seleccionar buenos productos. Así, por un lado tenemos la verdura de hoja blanca y verde. Por otro, es importante que haya una variedad y cantidad de partes de cerdo desaladas, incluidos el lacón, chorizos y, también, pollo y ternera. Ni que decir tiene que las patatas son un elemento esencial y que las habichuelas dan un toque especial.

Acompañaremos todo lo anterior con un buen pan de leña, agua y/o alguna que otra bebida espirituosa.

Lo fundamental está, primero, en desalar bien el cerdo. Después, el secreto se encuentra en cómo se cocinan los diferentes ingredientes. Nos llevará mucho tiempo, horas, porque cada uno de ellos se cocina por separado. La verdura, con algunos chorizos, por un lado. La carne de cerdo y más chorizos por otro. La ternera y el pollo han de cocinarse cada uno en su olla. Las patatas no se mezclarán con las verdura hasta el final, porque la primera tarda mucho en acabar de cocinarse.

Un buen cocido se basa en mantener el sabor de cada ingrediente junto con los otros, provocando una mezcla única en el paladar.

En nuestra vida, las personas que pasan, están y/o se quedan, son los ingredientes que nos alimentan y dejan marcas en nuestra personalidad. Cada uno de ellos aporta su esencia y sabor en nosotros. Tenemos que saber combinarlos para que el sabor sea único, el mejor, y que deseemos volver a cocinar con ellos o, si es necesario, cambiar la receta.

Yo, tú, también seremos los ingredientes de otras personas. Es por ello que tenemos que ser únicos para dar lo mejor.

Abrazos positivos.

© Método Estanislao

Música: Greenred Productions – Relaxing Music

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La farola

La farola ilumina con un punto de luz una zona de una calle, carretera, etc. Una sola hace que el resto del espacio queda en la oscuridad, oculto a la vista y desaparece, deja de existir. Es por ello que, para iluminar aquello que no se ve, se necesitan varias puntos de luz, varias farolas, que están ahí aunque nadie se pare a observarlas y valorar su importancia.

Las personas somos así también. Cuando se necesita luz sobre algo, cuando se necesita a alguien que nos ayude, nos ilumine sobre algo, necesitamos ese “punto de luminosidad”. Cuantos más puntos, cuantas más personas se preocupen por sus semejantes, sin buscar una contrapartida o un beneficio, conseguiremos hacer, de esta, una sociedad mejor.

Tu, yo, todos, podemos ser esa farola, ese punto que sea una mano tendida a quien lo necesite.

Abrazos positivos.

© Método Estanislao

Música: Greenred Productions – Relaxing Music

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Iceberg

Un iceberg es algo hermoso, espectacular, único y, al mismo tiempo, pasajero. Está abocado a desaparecer y, sin embargo, es terriblemente peligroso. No nos damos cuenta que es debajo del agua donde está todo su poder. Es decir, es en lo oculto, en lo que está fuera de nuestro cambio de visión, en lo desconocido, está realmente qué es toda esa mole de agua y hielo.

Las personas somos así. Muchas veces nos que damos sólo con la fachada, con la primera impresión de un ser humano. Sin embargo, tenemos también la capacidad para no quedarnos en ese punto únicamente. Para conocer a alguien hay que querer hacerlo de verdad y, para eso, hay que bucear y ver por debajo del agua, dejar atrás lo que vemos y querer descubrir a quien tenemos delante de nosotros.

Sorprendente de lo que puedas ver por encima de la linea dela gua, pero asómbrate más de lo que nuestro ojos puedes descubrir más allá.

Abrazos positivos.

 

© Metodo Estanislao

Música: Illusioterapia

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La madera

Existe muchos tipos de madera y cada uno de ellos tiene una serie de características particulares: porosidad, porcentaje de humedad, elasticidad, dureza, color, olor, etc. el ser humano utiliza cada una según su necesidad y finalidad.

El ser humano es tan diferente como la madera. incluso dos piezas del mismo árbol, cortadas igual y con la misma forma, no se parecen y son tan distintas como el día y la noche (veteado, color, etc.). Todo está en el acabado final y eso es lo esencial.

Aceptamos a las personas como son, o no, y buscamos aquellas que nos atraen, que nos interesan, que completen la construcción de nuestra casa interior, a la que llamamos vida, en la que cada habitación es una parte de nuestro mundo íntimo, único y hermoso.

© Metodo Estanislao

Música: Walter Apestegui

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El disco de vinilo

el-mapa-del-tesoroSiempre hay algo que nos trae buenos recuerdos a la memoria. Uno de esos “algo” es el disco de vinilo. Al colocarlo en el plato había algo de magia en ese instante. El silencio anterior a que se escucharan las primeras notas contrastaba con ese sonido, parecido a las llamadas “faiscas” de mi tierra gallega, Vigo, una especie de chisporroteo que nos hacía pegar la oreja a lo que iba a sonar.

Era entonces que la música fluía y, lo mejor de todo, era que tenías que escuchar de principio a fin lo que la aguja transmitía de lo grabado en los surcos, no como ahora, que lo digital le ha quitado un poco de esa sorpresa, la magia y sólo hay demasiada inmediatez.

Por eso, como un disco de vinilo, debemos cuidar lo que queremos, como con las personas, dedicarle tiempo y tratarlo como debe, para que no se raye, para que se mantenga como siempre y suene igual que siempre.

© Metodo Estanislao