No hablare de lo económico, ni de favores o intercambios. Hablo de la reciprocidad emocional.
No tengo que ser igual que tú ni pensar de la misma manera o ser parte de algo. No, la reciprocidad emocional significa que, cuando tú veas que una persona que es parte de tu vida, de ti, no sientes que esté bien, que ha cambiado o que ya no es la misma, te acerques a ella y le hables, no para sonsacarle o preguntarle si le ocurre algo, no.
Hablar es compartir lo que piensas o sientes o necesites decir en ese momento, sin que la otra persona tenga que contestarte o hablar contigo. Por eso, si necesitas que la persona sepa lo que tú piensas, eres tú quien debe acercarse y compartir aquello que crees, sientes, que dudas o te preocupas, siendo consciente de que puede estar equivocado o que la otra parte no querrá hablarte.
Reciprocidad emocional, en este caso, es comunicar algo a alguien y que ese alguien tenga claro que lo que le expones lo haces porque le importas y que, si fuese al revés, la persona querría que tu actuaras de la misma manera, aunque la respuesta fuera el silencio.
La reciprocidad emocional no busca una contraprestación, soló busca que la otra parte sea consciente de que estamos puede hablar con nosotros, si lo necesita, puede tener un punto de apoyo en el que sostenerse si quiere y podemos, sabemos o aprenderemos a escuchar.
Nadie tiene que sentirse solo ni vacío si tú puedes ser parte de una vida.
Abrazos positivos.
Alejandro Guillán.
Abrazos positivos.